Críticas negativas
He visto en muchos lugares de Internét en donde hay ciertos artículos, o algún tipo de creación (como puede ser una imagen o un video) en donde (cosa más que obvia hoy en día) se pueden dejar comentarios. Algunas personas hacían comentarios positivos y otras negativos acerca de dichas creaciones, y me indignó ver como estos últimos eran reprendidos por los que defendían la creación en cuestión.
Respuestas como “Si no te gusta no comentes” o “Entonces no lo veas” me parece que están de más. No quiero ponerme a mencionar la bien conocida “Libertad de expresión” ni cosas similares, ya que con este artículo no pretendo apuntar específicamente a eso.
Hay otros casos en donde el dueño de, por ejemplo, un blog, borra todos los comentarios negativos acerca de sus artículos y deja sólo los buenos.
Yo creo que la posibilidad de comentar no sólo existe para expresar adulaciones y opiniones positivas, sino que también sirve para las críticas negativas y sugerencias, ya que de esta forma el creador de, por ejemplo, una historieta, puede saber lo que a sus lectores les gusta y lo que no, debido a que, como es sabido, las personas tienen distintas opiniones.
Obviamente estas cosas también se aplican en la vida real, pero solo quise referirme a el mundo de internét porque antes esto no era tan frecuente (al menos así lo pienso yo). Ciertos grupos de personas se van cerrando en una opinión que ellos consideran correcta y rechazan las demás.
No apoyo a las críticas sin fundamento, pero si apoyo a las críticas constructivas y opiniones personales o grupales. Uno puede sacar provecho de todas las críticas y usarlas para mejorar la calidad de sus creaciones, o por lo menos dejarlas para que otros las lean y sepan que uno es libre de expresarse en ese lugar.
No creo que uno deba dar aspecto de perfecto aún omitiendo las críticas negativas que dice la gente, sino demostrando su capacidad de mejorar con respecto a las mismas, y hacer las cosas bien para que en un futuro no lo vuelvan a criticar de esa forma.
No todos opinamos igual, y nadie tiene por qué hacerlo.